Una vez al mes, lo que ha movido tu trabajo. Sale de las valoraciones que ya escribiste, y no lo ve nadie más que tú.

En la primera semana de cada mes aparece una tarjeta en Hoy: el mes pasado, tu impacto. Se construye con el feedback que escribiste, así que no te cuesta nada más y no dice nada que no hayas puesto tú.

Jugadores que impulsaste lo abre: cuántos de tus jugadores mejoraron el mes pasado, sobre cuántas sesiones, y cuántas de esas sesiones llevaban feedback. La cifra de cobertura es la honesta: te dice de qué parte de tu mes habla el resto de la pantalla.

Dónde progresan tus jugadores es una barra por habilidad sobre todos los que entrenas. Es la forma de tu enseñanza, no la de un jugador: las habilidades que se mueven contigo y las que no.

Merece un ejercicio de grupo es el que te ahorra tiempo. Cuatro de los seis del martes a las siete siguen atascados en lo mismo, así que ese es el calentamiento del martes que viene, planificado antes de que te sentaras.

Mayor progreso nombra a un jugador y la habilidad en la que avanzó, de dónde a dónde. Es la línea que merece decirse en voz alta en la pista, y muchas veces la que merece enviársela.

El resumen es solo tuyo. No lo ve ningún jugador, no lo ve ningún otro entrenador y no hay ninguna clasificación de entrenadores en él. Nada de aquí sale solo.

Los logros funcionan igual. La app detecta cuándo una habilidad llega por primera vez a va bien y te ofrece las palabras; tú decides si las envías. A un jugador lo felicita su entrenador, nunca una app.