Tu lado y el suyo, uno al lado del otro, para que sepas exactamente qué queda en privado antes de escribirlo.

Tu página es tu nombre, tu foto, tu bio, dónde das clase, tu número de contacto si lo dejaste, tus horas libres y tus precios. Si tienes resultados confirmados, también están las cifras y los destacados que marcaste. Eso es todo.

En una sesión ven la hora, el club, el precio del tamaño en que acabe y el nombre de pila de quien más esté. No ven números de teléfono, y no ven lo que ha pagado nadie más.

Lo que nunca sale de tu lado de la app: tus notas y etiquetas privadas, tus contadores de ausencias, el motivo que escribiste en un día bloqueado, el hecho de haber bloqueado a alguien, tus ganancias, tus saldos anteriores y tu impacto del mes.

De tu feedback leen las marcas de habilidad, la nota compartida y el ejercicio. La nota privada se queda contigo. Escribe las dos como si el jugador fuera a leer una y nunca la otra, porque es justo lo que pasa.

Del dinero ven su lado y nada más: lo que te deben, el crédito que tienen contigo y cada clase marcada como pagada. Un saldo que añadiste a mano se les muestra una vez que se han unido, con la línea que escribiste, así que escribe esa línea pensando en ellos.

Hay dos cosas que se llaman nivel. La que pones en una invitación es principiante, intermedio o avanzado, y el alumno la lee en su invitación. La de su propio perfil de jugador la pone él, y tú puedes confirmarla, pero nunca asignarla.

Cuando quieras asegurarte, ve a mirarlo. Cambiar a vista de jugador en Ajustes te deja recorrer la app como la recorren tus alumnos, tu página incluida, y tu página de entrenador sigue activa todo el rato. Vuelves cuando quieras.