Un toque después de una sesión le dice a tu entrenador cómo te ha ido, y es lo que llena tu semana en Tu progreso.

Después de una sesión, la clase muestra una tarjeta que pregunta qué tan duro fue. Es un toque, y tu entrenador lo ve.

Cuatro respuestas, cada una una sensación en vez de un número. Fácil: cómodo, podrías seguir horas así. Moderado: trabajando, pero aún podías hablar. Duro: costaba hablar, necesitaste las pausas. Al máximo: no quedaba nada.

¿Elegiste mal, o lo pensaste mejor de camino a casa? Cambiar reabre la tarjeta durante un día después de la sesión. Pasado ese tiempo queda fijo.

Tu entrenador ve la palabra junto a tu nombre, así distingue una sesión que salió bien de una que te dejó hecho polvo. Los minutos cuentan para tu semana en Tu ritmo.

Si conectas Salud, la app lee los entrenamientos que tu reloj ya registra y convierte los que coinciden con una clase en esa misma palabra. Solo lee. Nunca escribe en Salud, y ninguna pulsación sale de tu iPhone. Compartir la palabra con tu entrenador es un interruptor aparte que puedes desactivar cuando quieras.